OLYA SERGÉEVNA LÉBEDEV

 

Moscú, 1926.

Tenía catorce años cuando conoció a Matija, quien murió un año después combatiendo contra los alemanes.

Olya también había querido alistarse, pero no había podido: ella era hija única.

En 1944 conoció a Dmitri. Tenían varias cosas en común, pero eso no desencadenó el amor. Lo hizo su constancia. La de él.