KATIA FIÓDOROVNA LUZTHIN

 

Tamán, 1867.

Hija bastarda, descendiente de cosacos de Zaporozhia.

Nació el 25 de diciembre; esa misma noche un pájaro entró volando a la casa e inauguró su mala suerte.

Un mes después, fue adoptada por un miembro de la iglesia Pokrovka.

A los doce, fue enviada repentinamente a San Petersburgo. Solo llevó consigo un lazo extra para la trenza.

Sus hijos decían que no era una mujer de trato fácil. Katia tenía una única forma para llamarlos a todos: ¡chts!, decía hasta que alguno se daba por aludido.

Sin embargo, más de una vez, en sueños, la escucharon llamar a uno: Mi pequeño Kolya, decía, mi pequeño Kolya.