Los forzaron a casarse apenas murió Gerónimo. Juan era el único de los cinco que quedaba soltero y los Valdéz, que se caracterizaban por un fuerte sentido de pertenencia,  no quisieron resignar un descendiente.

Años después, para sorpresa de muchos, ellos también tuvieron un hijo. Le pusieron Edgardo. Ella había escuchado que un rey inglés había llevado ese nombre y le gustó cómo sonada: "Edgard el Pacífico". Nunca conoció cuál había sido su historia ni que de pacífico había tenido poco.