EDUARDO DMÍTRIEVICH KOZLOV

 

Moscú, 1950.

Los Kozlov llegaron a Buenos Aires cuando Pavel y los gemelos, Vladimir y Eduardo, tenían 5 años. Habían oído cómo sería Buenos Aires en el barco, pero a Eduardo lo sorprendió la imagen del puerto. Para bajar, su padre los hizo formar de mayor a menor: Pavel le llevaba quince minutos a Vladimir, y este, dos minutos a Eduardo. El médico había dicho que necesitaba sacar al más grande primero, y Dmitri los lucía así en todos lados. Olya, en cambio, sentía por los gemelos una predilección callada.