HÉCTOR VALDÉZ

 

Sevilla, 1899.

Iba cruzando la calle cuando un carro perdió una rueda trasera. Fue por impulso que Héctor atajó a la mujer que caía. Años después, en reconocimiento, recibió una herencia que no esperaba: un petit hotel en la calle Vicente López.

Llevó a vivir ahí a todos sus familiares vivos e insistió que se enterraran en el jardín a aquellos que murieran. A su hermano logró convencerlo cuando le designó dos cuartos: una habitación y una biblioteca.Su madre, que tanto se había opuesto en vida, fue enterrada a los pies del limonero.