Buenos Aires, 1982.

De sus padres juntos, además de la historia que contaba su madre sobre cómo se habían conocido, su hija solo guardaba un recuerdo de los tres años: estaban en un cuarto de la casa; Pavel sentado en un sillón; su hija, con la espalda sobre las piernas de Ana mientras ella le acariciaba el pelo.

Le dijeron que Pavel no se separaría de ella, sino de Ana.